El museo del Louvre: un viaje por su historia

¿Sabías que el museo del Louvre, el más visitado del mundo, no siempre fue un museo? En realidad, este emblemático edificio de París tiene una historia de más de 800 años que lo ha convertido en lo que es hoy: una de las instituciones artísticas más importantes y prestigiosas del mundo.

El Louvre como fortaleza medieval

El origen del Louvre se remonta al siglo XII, cuando el monarca Felipe Augusto tomó la audaz decisión de erigir una formidable fortaleza con el propósito de resguardar a París de las eventuales incursiones enemigas. Esta fortaleza consistía en un imponente edificio de forma cuadrada rodeado por una fosa, y contaba con torres circulares ubicadas tanto en las esquinas como en el centro de cada lado. Desde estas torres, los soldados podían disparar flechas a los invasores que se acercaran.

louvre fortaleza

La fortaleza del Louvre se situaba en las afueras de la ciudad, junto al río Sena, y servía también como almacén de armas, alimentos y tesoros. A medida que pasaba el tiempo, la fortaleza gradualmente abandonó su propósito original de defensa y se transformó en una residencia real ocasional. El rey Luis IX, más conocido como San Luis, fue el primero en añadir salones y capillas al edificio original, dotándolo de mayor elegancia y confort.

El Louvre como palacio real

En el siglo XIV, el rey Carlos V decidió trasladar su residencia permanente al Louvre y lo transformó en un palacio lujoso y refinado. Mandó construir una nueva muralla alrededor del edificio, amplió las estancias y las decoró con tapices, pinturas y esculturas. También creó una biblioteca con más de 900 libros, que fue el germen de la actual Biblioteca Nacional de Francia.

Los sucesivos reyes continuaron embelleciendo y ampliando el palacio del Louvre, especialmente durante el Renacimiento. El rey Francisco I fue un gran amante del arte italiano y trajo al Louvre obras maestras como La Gioconda de Leonardo da Vinci o La Venus de Milo. También encargó a arquitectos italianos que renovaran la fachada del palacio con un estilo clásico y elegante.

palacio louvre

En el siglo XVII, el rey Luis XIV decidió trasladar la corte a Versalles y dejó el Louvre como un lugar para guardar sus colecciones de arte. Sin embargo, el palacio no se abandonó por completo. El rey mandó construir la famosa Galería de Apolo, que albergaba las joyas de la corona, y la Galería Grande, que unía el Louvre con el Palacio de las Tullerías. Estas galerías estaban decoradas con pinturas y esculturas que celebraban la grandeza del rey Sol.

El Louvre como museo público

La Revolución francesa supuso un cambio radical para el destino del Louvre. El pueblo francés tomó el palacio como símbolo de la opresión monárquica y lo saqueó e incendió parcialmente. Sin embargo, también se decidió convertirlo en un museo público para que todos pudieran disfrutar de las obras de arte que habían pertenecido a los reyes. Así nació el Museo Central de las Artes, que abrió sus puertas el 8 de noviembre de 1793 con unas 600 obras expuestas.

El museo del Louvre fue creciendo gracias a las donaciones, las compras y los botines de guerra. Durante el Imperio napoleónico, el museo se llamó Museo Napoleón y se enriqueció con obras procedentes de toda Europa. Algunas de estas obras fueron devueltas después de la caída de Napoleón, pero otras se quedaron en el Louvre para siempre.

En el siglo XIX, el museo del Louvre se consolidó como una institución cultural de primer orden. Se organizaron las colecciones por departamentos temáticos y cronológicos, se crearon salas dedicadas a las antigüedades egipcias, griegas y romanas, y se adquirieron obras de arte de civilizaciones lejanas, como Mesopotamia, Persia o el Islam. También se realizaron obras arquitectónicas para mejorar el acceso y la iluminación del museo.

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Durante el siglo XX, el museo siguió renovándose y ampliándose. Se crearon nuevos departamentos, como el de artes gráficas y el de artes decorativas, y se incorporaron varias obras de arte del Louvre, como los murales de Delacroix o los techos de Braque. La obra más destacada se materializó en la creación de la pirámide de cristal en el corazón del patio central, concebida por el renombrado arquitecto Ieoh Ming Pei y solemnemente inaugurada en 1989. La pirámide sirve como entrada principal al museo y como un símbolo de su modernidad y dinamismo.

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